sábado, 26 de noviembre de 2016

Renacer, reirse, reinventarse.

17:23
Pasé años con mi vida en pausa. Esperando para sonreír, esperando para vivir, esperando para buscar mis sueños. Esperando a una persona que nunca volvió y se fue aun más lejos. Desperdicie cientos de noches en las que pude hacer la diferencia. Me aferré a una vida correcta porque la creía correcta y monótona, llena de los mismos placeres y las mismas caras porque pensaba que era mejor tener un circulo de confort. Que ya había tenido demasiado del mundo exterior y no necesitaba más, cuando en realidad, ya no tenia nada. 

Me acostumbré al silencio que generé a mi al rededor cuando me desprendí de todo lo que fui. Dejé de ser yo misma para ser una mejor yo, una versión de mi que pedían pero que ¿Yo quería ser? Ya veo que no. Esta es unas de las situaciones que pueden pasar al vivir demasiado rápido y demasiado joven. Lo tuve todo. Amigos, fiestas, libertad, dinero. Me aburrí, me rompí por completo. Lo abandoné todo. Quise ser mejor de lo que era y al conseguirlo me aburrí y volví a sentirme aún más rota. 

Hay luchas que no nos toca pelar, son aquellas contra nuestro mismo ser. Los demás no van a venir a cambiarnos en aquello que nos parece ideal o que sobre todo, nos gusta hacer. Es lo que aprendí. 

La diferencia entre "quien fui" "quien quise ser" y quien realmente soy es simple; salgo todas las noches pero vuelvo a casa con un cansancio sano, el que se siente cuando haces lo que te gusta, cuando estás bien, cuando estás con los que quieres. Cuando eres consciente que lo correcto no es siempre hacer lo correcto sino saber pecar. Saber incumplir las reglas, vivir al limite de todo y de ti misma para remarcar nuevos limites.

Ya no estoy esperando por nada ni por nadie. Yo estoy empezando a vivir otra vez, emocionandome de nuevo, riendo, bromeando, corriendo, pensando que estoy viviendo lo más increíble que a alguien le pueda pasar y a la vez creyendo que lo mejor está aún por venir.  Respirando todo, hasta el fondo, Saboreando cada instante de mi tiempo, un tiempo que quiero vivir sin prisa.


domingo, 20 de noviembre de 2016

Primer regalo de Miss Universos.

14:35
El pasado viernes realice el sorteo del libro "Uno siempre cambia al amor de su vida por otro amor o por otra vida" La ganadora Alondra Socorro, resultó muy feliz por el premio. Realice todo el proceso de manera manual, creo mucho en el poder de las manos y de lo realizado a mano. Por lo que decidí anotar en una hoja el nombre de todos los participantes y una vez por cada vez que repostearon la imagen. Luego recorté cada nombre y los puse en un envase de vidrio y, así, con dos dedos elegí la ganadora de un libro lleno de entusiasmo y buenas vibras para un momento difícil como lo es una ruptura amorosa. 

La cita fue en el bar y café botánico "Brochos" el cual les recomiendo y allí, entre música, pinturas y un ambiente cargado de buenas energías le entregue el libro a Alondra. Fue en su totalidad una experiencia muy agradable, sobre todo la parte en la que la ganadora me dio un fuerte abrazo lo que me recuerda como el arte une, mejora y hace felices a las personas. 

A todos los demás, gracias por participar. 



domingo, 13 de noviembre de 2016

Domingos.

13:40
Los domingos son para estar todo el día con los shorts de rayas por la casa. Son para repetir dos veces el almuerzo y la cena. Para escuchar tus bandas de la juventud una y otra vez y ver fotos de cuando eras feliz y no lo sabias. Los domingos son para extrañar y extrañarse.  Los domingos se permiten las peliculas de disney y los simpson, se es permitido volver a ser un niño y pedirle a mamá que compre el helado más grande que encuentre. Los domingos eres libre de ser la morsa más morsa y con orgullo.

Los mejores romances empiezan un domingo, quedate con esa persona que te quiere los domingos y te deja dormir hasta tarde. Quédate con la persona que te ha visto despertar un domingo con las ojeras producto de un largo fin de semana, despeinada y en pijamas y aún asi te diga que eres más hermosa los domingos. Quédate con la persona que los domingos anda en medias por la casa porque hasta ponerse las pantuflas le da pereza.

 Pero sobretodo quédate con la persona que te permita invadir su domingo. Los domingos son sagrados, son para ser uno mismo.


Querido final.

11:11
Y allí estaba ella, bajo la lluvia con su insistencia intacta a pesar que era la tercera vez que iba tras lo mismo. Solo quería verla, solo quería una razón para no enviarlo todo a la mierda. Cruzó la calle con el semáforo peatonal en rojo, no quería perder tiempo. Se decía a si misma "puede que hoy sea el día" mientras que por otro lado su razón le regañaba por lo que hacia "¿no te cansas? " Pero su inocencia era más grande que su orgullo. No perdía la esperanza, no dejaba de creer en que tal vez, ese seria un día diferente.

Claro que ese día fue diferente. Había llegado el momento de encontrarse y le llamo. Le llamo una y otra vez. Le llamo hasta aprenderse con exactitud lo que decía la contestadora. En el décimo intento, cuando colgó el teléfono, no sólo corto la llamada, también corto todas sus ganas. Encontró una razón, pero no la que  buscaba. Aunque si la que necesitaba. Entendió que no, que no seria diferente esta vez. Que habían finales irremediables y algo peor que dejar ir a quien quieres es no dejarlo ir cuando no desea quedarse.

Dio la vuelta y así también le dio la espalda a esa historia. La vida es un error esplendido- Se dijo -Y para vivir debes aguantar cinco minutos, luego otros cinco y otros cinco.


viernes, 11 de noviembre de 2016

También puedo autoromperme.

10:28
Puedo ver tras tus ojeras, más allá de tu mirada prófuga que intenta no contarle al mundo sobre el vacío que invade tu pecho. Estoy dentro del pequeño círculo de personas que son capaces de querer cada pedazo de ti, por muy rota que estés, pero yo también puedo autoromperme. Volver polvo ese sueño de verte feliz. Sí, sólo deseaba eso, verte feliz.

Hay una tristeza que pesa en mis párpados y cierro los ojos para no ver el desenlace de una historia que tuvo el mejor inicio y el más frustrante final. Yo preferí poner los pies sobre el suelo porque dolerá menos que caer de la altura a la que eres capaz de elevarme, con tus alas que han olvidado como volar.

Sin embargo, si existiera la posibilidad de reinventarnos, de cambiar la realidad y salvarnos... Sigo creyendo en un desenlace diferente. Sigo creyendo en ti, porque tus ojos amarillos iluminaban mejor la habitación que cualquier amanecer.Y más que no poder olvidarte, lo que no puedo es dejar de recordar todo lo que vivimos.

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